Roedores en la ciudad

El  aumento de los roedores en la ciudad se esta produciendo a escala global y  proporcionar el mejor servicio de control requiere de la comprensión de los fundamentos de su biología. Los roedores son animales vivos y por tanto su gestión y control requiere de un análisis profundo y cuidadoso.

Por ejemplo, el ratón es uno de los roedores más comunes en el mundo y es el segundo mamífero más exitoso de la Tierra. Le encanta la calidez, y sus instintos inteligentes de supervivencia significan que a menudo buscan un lugar cálido para vivir y reproducirse antes de comenzar la búsqueda de comida, encontrando en las ciudades innumerables lugares donde hallar estos hábitats adecuados para su desarrollo. Es por ello que el aumento de los roedores en la ciudad esta siendo exponencial

Su gestión es esencial en las instalaciones de procesamiento, distribución y almacenamiento de alimentos. Proteger los alimentos no procesados y procesados de roedores cargados de enfermedades es una prioridad para el aseguramiento de la calidad y la salud publica.

Durante años, el pensamiento ha sido atacar a los roedores en el exterior de una instalación usando cebo perimetral. Sin embargo la amenaza es a veces más alta dentro de la instalación que fuera, al acceder a estas en envíos de materias primas o en envases y palets de productos terminados. Para combatir esta amenaza, el empleo  de trampas y prácticas de exclusión ofrecen satisfactorios resultados para el control de los roedores en la ciudad.

Actualmente el empleo de rodenticida esta restringido a la situaciones donde se detecta actividad de roedores, por ello la utilización de trampas cerradas multi-captura y trampas adhesivas consiguen resultados eficaces e inmediatos. Añadir trampas en áreas interiores alrededor de las materias primas es una buena manera de capturar roedores antes de que se abren paso más lejos en las instalaciones para contaminar los alimentos y dañar las estructuras.

Los programas para el control de los roedores en las ciudades son más eficaces cuando su diseño se basa en la biología y el comportamiento de los roedores. Un programa basado en el riesgo dirige medidas de protección más fuertes a las áreas de mayor riesgo de la instalación.
Es más eficiente, ahorrando dinero al cliente y permitiendo más tiempo para inspecciones, monitoreo y gestión.
A su vez el impacto ambiental disminuye ya que los animales no objetivo tienen más protección y se genera menos cebo estropeado.

 

 

 

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nicolas Yanes Tavora

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