La leishmaniasis

La leishmaniasis es una enfermedad producida por un parásito del género Leishmania que se transmite por la picadura de un insecto infectado por el parásito, el flebotomo o mosca de la arena (de tamaño más pequeño que un mosquito que no produce ruido al volar). La enfermedad se transmite al ser humano a través de la picadura del flebótomo hembra infectante, el cual previamente ha ingerido sangre de un reservorio infectado con los parásitos, principalmente durante mayo a octubre, siendo el periodo de incubación es muy largo, de 2 a 6 meses. Las horas de mayor actividad del flebótomo son al anochecer, las primeras horas de la noche y al amanecer, no actuando durante el día.

La enfermedad tiene dos formas clínicas de presentación, la cutánea y la visceral. Esta última es mortal si no se trata afectando fundamentalmente al bazo y al hígado. Si el paciente recibe atención médica y no se encuentra inmunodeprimido la recuperación suele ser rápida y sin complicaciones.

En España el perro y algunos animales silvestres como la liebre y el conejo suelen padecer la enfermedad que no se transmite por contacto directo de persona a persona o de animal a persona.

Ante el brote detectado en el municipio madrileño de Fuenlabrada, el colegio de Veterinarios de Madrid ha informado que en cuanto a la hipotética transmisión de la enfermedad de perros a personas, a pesar de que el perro es el reservorio habitual, para que la enfermedad se transmita es imprescindible la participación del vector (mosquito flebotomo) y los perros no contagian la enfermedad directamente a otros animales ni a las personas por ninguna vía.

En Fuenlabrada, de los 69 casos registrados con la enfermedad con inicio de los síntomas a partir de febrero de 2010, 40 presentaban cuadro de leishmaniasis visceral y 29 tenían lesiones cutáneas. De ellos, 41 son hombres y 29 mujeres, con edades comprendidas entre los seis meses y los 95 años. Prácticamente todos, 64, residían en Fuenlabrada. Más de la mitad (55%) requirieron ingreso hospitalario pero, en la fecha del informe, la evolución había sido favorable y ya no quedaba ningún paciente ingresado.

En la la Comunidad de Madrid se declararon 108 casos en 2010 y 118 más en 2011, habiendo sido sólo de 15 en los dos años anteriores.

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nicolas Yanes Tavora

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