Control de plagas en el comercio alimentario

Los comercios alimentarios (panaderías, fruterías, carnicerías, pescaderías, etc.) son entornos complejos que atraen a una amplia variedad de plagas. Es por ello que una revisión inicial concienzuda y periódica de la instalación junto a la monitorización son la base para la toma de decisiones y el control de plagas en el comercio alimentario.

Entre los vectores que se pueden encontrar están las plagas de productos almacenados, roedores, moscas y cucarachas.

En el caso de la prevención de roedores, la decisión sobre la utilización de trampas mecánicas y/o trampas de pegamento, su ubicación y la cantidad a emplear se establecerá por las condiciones existentes en la instalación, el nivel de actividad detectado y la probabilidad de acceso. En la decisión de emplear rodenticidas se considerará la posibilidad de contaminar los alimentos, comida u otras posibles superficies de contacto con los alimentos. La biología del roedor debe tenerse en cuenta en cualquier decisión de colocar el rodenticida, y es tipícamente una situación arriesgada dentro del comercio alimentario.

Los dispositivos de control de roedores temporales o permanentes se reflejan en un plano garantizando así el correcto seguimiento a la vez que permite cumplir con la legislación vigente y con el programa de auditorias pertinentes. Es conveniente que los dispositivos estén fechados cada vez que se revisen.

Para la prevención de insectos voladores es oportuna la instalación de equipos insectocaptores, analizando el número, potencia y modelos más adecuado a las distintas áreas del comercio. Junto a ello es necesaria la vigilancia del adecuado estado de limpieza y estructural, informando al cliente sobre las deficiencias que deba corregir.

En relación a la prevención de cucarachas por un lado hay tener una buena gestión de las mercancías, revisando la posible entrada junto a los productos de las cucarachas y por otro lado es necesario el correcto mantenimiento estructural del comercio (holguras alrededor de conducciones, hermeticidad de registros y arquetas, estado de sumideros, etc.).

Al finalizar el servicio el técnico en gestión de plagas debe explicar al responsable del comercio las acciones tomadas así como mostrar in situ cualquier área de necesidad o deficiencias que necesitan atención y/o corrección. Por lo tanto, la comunicación entre la empresa de control y la propiedad es la clave para la correcta gestión de las plagas y conseguir superar las expectativas del cliente.

Por último y no menos importante observar la importancia de adecuada documentación. El comercio alimentario esta sometido a inspecciones de sanidad, sistemas de auditoria y trazabilidad que requiere tener documentados los servicios prestados, las acciones tomadas y los resultados obtenidos.

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nicolas Yanes Tavora

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